La baja densidad del material permite producir materiales realmente ligeros, lo que otorga al producto final la capacidad de ser mucho más fácil de transportar e instalar.
Es un componente rígido, cuesta deformarlo y es muy resistente a diferentes impactos, por eso es perfecto para fabricar tuberías.
Tiene una alta resistencia química. Es altamente resistente a la corrosión tanto por agentes ácidos como por agentes alcalinos.
También es muy resistente a la acción de detergentes y sustancias electrolíticas.
Es un gran aislante eléctrico. Esta cualidad le posibilita a ser utilizado en las industrias automovilística o energética.
Su reciclaje es factible y sencillo.
Tiene una baja absorción de humedad, por lo que no se daña con el agua. Al ser un material que asimila poca agua es muy práctico para redes de evacuación y saneamiento.
Es muy versátil y moldeable, lo que aumenta la cantidad de usos que puede tener y facilita su fabricación, transporte e instalación.
Su baja toxicidad es lo que lo transforma en el plástico más sano, incluso para estar en contacto con alimentos.
Resistente a altas temperaturas. Su punto de fusión está en 160º, lo que le permite aguantar altas temperaturas a diferencia de otros plásticos. Esta característica es básica para que el PP sea realmente adecuado para, por ejemplo, sistemas contra incendios.
